Panza de Burro: Por qué la novela de Andrea Abreu te dejará huella (seas canario o no).

Porque el libro que publicó con el singular y conocido término para los canarios «Panza de Burro» de Andrea Abreu ha dejado mella en mucha gente y no es para menos.

En mi caso, me impactó por varias razones, pero creo que en primer lugar, por ser también tinerfeña. Me llamó la atención ese nombre tan particular. Desde pequeñitos oímos esa palabra y sabemos exactamente a qué se refiere.

La nostalgia y el ansia viva

Recuerdo cuando de pequeña, en verano y con ansias de novelería, lo que más quería era ir a la playa y disfrutar como una enana. Pero siempre existía el temor de que un mayor pronunciara la temida frase: «Es que está la panza de burro, eh… mejor buscamos otro plan».

Y ahí se quedaban todos tus planes que tu infantil cabeza te permitió disfrutar imaginando cómo sería el día siguiente.

Recuerdo perfectamente el ansia viva de ir en el coche, sin aire acondicionado y sin las sillitas de hoy en día, desesperada por llegar. Ese latir del corazón incitándome a correr un poquito más mientras me ajustaba la boya rosa a la cintura.

Aprendí rápido a nadar porque tenía interés. Se aprende rápido porque se quiere disfrutar lo antes posible.

Y un poco así me he sentido yo años después, cuando descubrí esta novela sobresaliente. La devoré en una sola tarde mientras casi podía oír sus voces y me adentraba en sus aventuras cotidianas de niñas no tan niñas.

¿Por qué ‘Panza de Burro’ es un fenómeno?

Me pareció una historia auténtica, original, fresca, y sobre todo, muy valiente y consecuente con lo que se cuenta. Está envidiablemente bien escrita y lo hace sin filtros de ningún tipo, empezando por lo más importante: el uso del lenguaje canario.

Andrea Abreu escribe con todos los matices, dejes y expresiones de nuestra tierra.

  • Lo escribe tal y como se dice.
  • Sin pretender adaptar el texto para un público de fuera.
  • Sin miedo a que alguien se sienta desubicado.

Pero no lo harás. Porque cuando algo está tan bien escrito el lenguaje llega a cualquier parte y en el rincón en el que te encuentres . Ya seas birmana, coreana, venezolana, madrileña o de El Tanque.

Una lectura que te atrapa y te agobia (en el buen sentido)

Hace ya unos años que la leí, pero aún hoy la recuerdo cada vez que veo esa panza de burro en nuestro cielo. Ese cielo que, con los vientos alisios, te hace consciente de dónde estás: en un lugar afortunado del que, a veces, es difícil escapar.

Con Panza de Burro te sientes como si estuvieras pegada a la protagonista.

«A veces la entiendes, otras, te desconcierta. En muchas ocasiones, te dan ganas de salir huyendo».

Conoces sus pensamientos y corres con ella por calles que quizás no conoces, pero que sientes cercanas. Entras en esa ventita que reconocerías en cualquier pueblo, con esos personajes que todos hemos conocido en el barrio o en el mercado. Y escuchas sus andares y palabras arrastradas mientras te dicen: «¿Algo más, mi amor?».

Porque somos así. Unos más, otras menos… Pero nos reconocemos por muy lejos o desconectados que estemos.

Conclusión: ¿Vale la pena leerlo?

Rotundamente sí. Recomiendo de una manera absoluta la lectura de Panza de Burro de mi paisana Andrea Abreu.

Quizá en esta mañana que me recuerda a ella, la vuelva a releer. Nos vemos en breve. Espero…

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